jueves, 19 de abril de 2012

TEMA 23) SIN RECIBIR A LA IGLESIA CATÓLICA NO PUEDO RECIBIR A JESUCRISTO, PORQUE SON INSEPARABLES. ELLA ES SU CUERPO Y SU ESPOSA.

GUÍA BÍBLICA PARA RECIBIR A JESUCRISTO
Un regalo que CAMBIARÁ tu vida...

<<Etíope>>
(IV Edición)
Útil para unir a los cristianos 
y aclarar tus dudas en la fe católica...

CONOCE TU FE,
ASÍ PODRÁS CONOCER Y AMAR A JESUCRISTO
Nadie logra amar a quien no conoce bien.


Elaborada por: Padre HÉCTOR PERNÍA, sdb (Mfd)
Marzo - 2012

HERMANOS ESPERADOS,
… no es que los Católicos 
están en un camino equivocado; 
es que muchos están desinformados.
HERMANOS CATÓLICOS,
… no es que los Hermanos Esperados 
están muy preparados; 
es que están muy mal informados.
AVERÍGUALO…, Y LO COMPROBARÁS…!

(Diálogo inspirado en el encuentro 
entre el Etíope y Felipe en Hch 8, 26-40)


FELIPE: Amigo Etíope. Leamos los siguientes textos bíblicos:

Ef 1,22-23: “Dios colocó todo bajo sus pies, y lo constituyó Cabeza de la Iglesia. Ella es su cuerpo y en ella despliega su plenitud el que lo llena todo en todos”.

Ef 5,23. 29-30: “El hombre es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual es asimismo salvador… Y nadie aborrece su cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida. Y eso es justamente lo que Cristo hace por la Iglesia, pues nosotros somos miembros de su cuerpo”.

Col 1,18.24: “Y él es la cabeza del cuerpo, es decir, de la Iglesia… Ahora me alegro cuando tengo que sufrir por ustedes, pues así completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para bien de su cuerpo, que es la Iglesia”.

ETÍOPE: Yo ya estoy bautizado en esa Iglesia que es el cuerpo de Cristo. ¿Quiere decir que ya estoy unido a esa Cabeza que es Cristo y que no tengo necesidad de salir a buscarlo en otras iglesias que funden por ahí?

FELIPE: Tú lo has dicho, Etíope, y ya que lo preguntaste, dejemos que sea el mismo San Pablo que te la responda: “No se dejen impresionar por esos que vienen con una religión de temor o con liturgias angélicas. En realidad sólo hacen caso de sus propias visiones y se inflan con sus propios pensamientos, en vez de mantenerse en contacto estrecho con aquel que es la cabeza. El mantiene la unidad del cuerpo entero por un conjunto de nervios y ligamentos y le da firmeza haciéndolo crecer según Dios” (Col 2,18-19).

ETÍOPE: Tengo una curiosidad. ¿Y qué es lo que representan ese conjunto de nervios y ligamentos con los que Jesucristo le da firmeza a su cuerpo que es la Iglesia?

FELIPE: Je, je, je, Etíope. Me agrada muchísimo conversar contigo. Tus preguntas son como el recipiente que cada vez que se sumerge en el pozo es para sacar más y más agua del torrente de vida eterna que brota del manantial de la Palabra de Dios. Allí, en ese pasaje bíblico, se encuentra la base de todas las estructuras y formas organizativas que la Iglesia tiene en sus diversos niveles de funcionamiento: Parroquias, Diócesis, Arquidiócesis, Conferencias Episcopales, Curia Romana, entre otros; conformadas cada una por diversos equipos, comisiones pastorales, consejos económicos, equipos litúrgicos, entre otros. Todo ello es el gran conjunto de nervios interconectados por medio de los cuales Cristo le da unidad, fortaleza y movimiento a su Cuerpo.

ETÍOPE: ¿Sabes a qué se parece esto? El famoso ex pastor calvinista Scott Hahn, cuando narra su testimonio de la primera misa a la que él asistió como espía para demostrar que allí se cometía idolatría y sacrilegio; mientras estaba sentado al fondo del templo buscando en la Biblia todo lo que escuchaba durante la Misa, llegó en un momento a sentirse tan sorprendido que dijo: “A medida que avanzaba la Misa, algo me golpeaba. La Biblia ya no estaba junto a mí. Estaba delante de mí: ¡en las palabras de la Misa!”[1] Ahora soy yo el que hoy digo: A medida que avanzo en profundizar mi fe me doy cuenta que la Biblia ya no está sobre mis manos. Está en la Iglesia Católica; en toda su hermosa doctrina.

FELIPE: Dios te siga inspirando pensamientos tan hermosos. Muchos están tan débiles en la fe que tan sólo al ver un pecado o un escándalo en algunos de los miembros de la Iglesia, ya enseguida piensan que en nuestra Iglesia no se encuentra Jesucristo, y por eso se van y la abandonan.

ETÍOPE: Pensando como los hombres y no como Dios, cuando vemos los innumerables pecados que comete la Iglesia CUERPO DE CRISTO, quisiéramos quedarnos sólo con JESUCRISTO, LA CABEZA; sin embargo, recibir solamente la cabeza sería recibir un Cristo incompleto, mutilado, degollado en su misterio, en su naturaleza.

FELIPE: Cuánto estás avanzando, amigo  Etíope. Ahora bien, si el mismo Jesucristo toma como su cuerpo a la Iglesia que fundó a pesar de sus pecados, nosotros, como DISCÍPULOS suyos, también debemos tomar esa misma actitud y recibir esa misma Iglesia, que es su CUERPO, con amor y hacerla nuestro cuerpo; más, si ya somos parte de Ella desde el Bautismo y lo hemos ratificado al recibir los demás sacramentos. Esto debemos hacerlo sin importar que exista en ella pecado e infidelidad, tanto en el pasado como en el presente o en el mañana. Todo se explica y concreta de la siguiente manera: SI JESUCRISTO ES FIEL A SU IGLESIA, aunque luego Ella le sea infiel muchas veces, YO TAMBIÉN LE SERÉ FIEL. Una vez bautizado(a) ya soy su Iglesia y contraigo una alianza eterna; contraigo nupcias con Él y debo serle fiel así como Él es fiel conmigo y jamás renuncia ni se aparta de mí aunque yo haya fallado; jamás me abandona. En caso de una separación siempre he sido yo quien lo he hecho; nunca ha sido Él.

ETÍOPE: JAMÁS ME IRÉ DE LA IGLESIA CATÓLICA. Debemos ser responsables y no tomar el abandonar la Iglesia Católica como un oportuno pretexto para eludir o escaparnos de los abandonados deberes en la fe como católicos y ocultar la propia infidelidad a Dios.

FELIPE: Amigo, presta atención a lo que decía el beato Isaac, abad del monasterio de Stella:
“El Esposo, que es uno con el Padre y uno con la esposa, hizo desaparecer de su esposa todo lo que halló en ella de impropio, lo clavó en la cruz y en ella expió todos los pecados de la esposa. Todo lo borró por el madero. Tomó sobre sí lo que era propio de la naturaleza de la esposa y se revistió de ello; a su vez, le otorgó lo que era propio de la naturaleza divina. En efecto, hizo desaparecer lo que era diabólico, tomó sobre sí lo que era humano y comunicó lo divino. Así es del esposo todo lo de la esposa. Por eso, el que no cometió pecado y en cuya boca no se halló engaño pudo muy bien decir: misericordia, Señor, que desfallezco. De esta manera, participa Él en la debilidad y en el llanto de su esposa, y todo resulta común entre el esposo y la esposa, incluso el honor de recibir la confesión y el poder de perdonar los pecados…
No quites la cabeza al cuerpo. Así no podría estar el Cristo total en ninguna parte. En ningún sitio está entero Cristo sin su Iglesia. En ningún sitio está entera la Iglesia sin Cristo. Porque el Cristo entero e integral es cabeza y cuerpo”[2]

NOTA: Para complementar y ampliar este tema te recomiendo ver este video:

De Fernando Casanova: La Iglesia de Jesucristo.

[1] SCOTT HAHN, La Cena del Cordero. Ediciones Rialp, S. A. Madrid.  10ª edición 2006, p 28.
[2] Sermón 11: PL 194, 1728-1729


SIGUE BAJANDO.....

Y VISITA CUALQUIERA DE LOS DEMÁS TEMAS DE LA 
GUÍA BÍBLICA PARA RECIBIR A JESUCRISTO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario